mar
18
2014
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A la mujer le da menos vergüenza ir al psicólogo porque está acostumbrada a pedir ayuda de forma natural

Francisca Rodríguez, además de psicóloga y terapeuta, es directora de Canvis Centro de Psicología. A partir de principios de abril, ella y todo su equipo responderán a las consultas que las seguidoras de Mujeres Sin Reglas queráis hacerle a través de nuestro consultorio. Nosotras no nos hemos podido esperar y la hemos acribillado a preguntas. Y ella, pacientemente, nos las ha contestado a todas.  Gracias, Francisca.

Cuando te presentan a un/a psicólog@ lo primero que piensas es si te estará psicoanalizando. ¿Qué es lo que nos da miedo?

Cuando te presentan a una persona que es psicolog@ es cierto que puedes pensar que va  a entrar en tu mundo emocional, que te va a conocer solo mirándote o escuchándote un ratito, o que va a descubrir cosas  que tú no quieres compartir en ese momento, cuando tú no estás dispuesta. No quieres que nadie te analice cuando tú no lo has pedido. Es normal,  ya que uno se abre y expresa  emociones y sentimientos si el otro es empático con lo que estás viviendo o expresando, sea psicólogo o no lo sea.

Pero el psicólog@ es una persona normal que vive, siente, sufre y  disfruta como todo ser humano y no traslada su profesión a la vida cotidiana cuando está con los demás.  Para trabajar,  conocer y ayudar a la persona que solicita ayuda profesional  necesita tener  unas condiciones de confidencialidad y privacidad imprescindibles y necesarias. Esto es lo que le permite  ejercer su profesión  en condiciones  óptimas y así  ofrecer la ayuda profesional cuando la otra persona lo solicita.

En EE.UU hace más de 30 años que tan normal es ir al gimnasio como al psicólogo. ¿En España seguimos creyendo que eso es de locos y yo “soy normal”?

En España por desgracia hasta hace muy poco, era muy difícil manifestar que uno iba al psicólogo ya que ni la sociedad lo aceptaba, ni tampoco era muy conocida la función que hacía.

Tampoco se diferenciaba lo que eran tratamientos psicológicos y psiquiátricos y todo lo que se publicaba normalmente era relacionado con ayudas o tratamientos psiquiátricos a personas con graves problemas emocionales, mal designados como “locos “.  En la Sanidad Pública tampoco había programas con profesionales psicólogos que pudieran ofrecer  esa ayuda. Básicamente la ayuda la recibían  las personas  que o bien eran atendidas en unidades especiales dentro de  Hospitales Generales o bien en Hospitales Psiquiátricos.

La gente se avergonzaba efectivamente de decir que iba al psicólogo por temor a ser tomado como un “loco” porque se confundía problemas psiquiátricos con problemas psicológicos.

La diferencia entre ir al Psiquiatra e ir al Psicólogo es que mientras el primero trata dificultades más severas que necesitan de tratamientos farmacológicos (a veces indispensables para la buena evolución de la enfermedad), el Psicólogo trata dificultades o problemas emocionales que hacen sentir a la persona infeliz, estancada, con dificultades de relación, con dificultades para gozar de lo que tiene o porque un suceso traumático les impide vivir de forma más satisfactoria.

Afortunadamente  en estos momentos,  profesionales y personas de la calle piensan que  ir al Psicólogo es un signo de salud ya que muestra que quien lo hace posee disposición a  solucionar las dificultades que tiene en ese momento de la vida.

¿En qué momento alguien decide que debe ir al psicólogo?

El momento idóneo para ir al psicólogo es cuando la persona siente que está sufriendo o  siente que su salud emocional y personal está en peligro. Pero sobre todo debe ir al psicólogo cuando una situación inesperada le crea angustia y se siente solo para resolver los problemas en las áreas familiar, social, laboral o son  insuficientes los consejos que recibe de los amigos y/o la familia.

Otro momento importante es cuando las personas de tu entorno te lo aconsejan para que te ayude a clarificar una  situación y buscar soluciones para salir de una situación complicada. O  cuando hay situaciones de aislamiento y sufrimiento insoportables y uno busca mejorar su calidad de vida.

Tenéis programas de ayuda a la mujer, como Psico Dona  y ayuda para el pre y post parto. ¿A nosotras nos resulta más fácil pedir ayuda a un profesional cuando lo necesitamos?

En Canvis somos sensibles con las dificultades que puede atravesar la mujer de hoy, por lo que hemos creado el programa Psico-Dona, donde psicólogas especialistas atienden las diferentes problemáticas que pueden presentarse  en momentos vitales de su historia: como hija, como madre, como trabajadora, como abuela,  en su relación de pareja, etc.

Tratamos a nivel individual o a nivel grupal las diferentes situaciones que plantean. En la actualidad  tenemos abierto cuatro grupos terapéuticos para ofrecer diversas opciones de ayuda según la situación y etapa vital: grupo de Mujeres Dañadas, grupo de Fibromialgia, grupo de Relaciones Tóxicas y grupo de Mujeres Maduras.

Por último es evidente  que la mujer tiene mucha más facilidad para pedir ayuda a un profesional de la salud, le da menos vergüenza ir al psicólogo porque está acostumbrada a pedir ayuda de forma natural y compartir las dudas con las amigas, con otras mujeres, con las madres.  Es una cuidadora nata y por lo tanto no le importa reconocer que si ella necesita cuidados, también los solicitará sin temor al rechazo o de ser etiquetada de “enferma “.

Para la mujer no es un “síntoma de debilidad”  reconocer que necesita de la ayuda de los  otros en algunos momentos difíciles de su vida.

En el trabajo son incapaces de reconocer lo que vales, a pesar de que eres la que tira del carro. ¿Qué puede ofrecer una sesión con un profesional de la psicología que no ofrezca un café (o varios) con tu familia o amigos?

Un profesional de la psicología puede ayudar a clarificar la situación planteada en el trabajo si no te sientes reconocida. Tu familia y amigos seguramente pueden reconocer tu valía porque te conocen y te quieren, pero en el trabajo  tienes que utilizar argumentos y herramientas que te hagan visible ante tus compañeros en la tarea que realizas.  Das por sentado que el reconocimiento te lo deben dar por el trabajo bien hecho pero a veces es necesario hacerte más visible y luchar por el lugar que te corresponde. ¿El  cómo hacerlo? Aquí es donde el  psicólogo puede ayudarte, descubriendo contigo las herramientas que tienes para hacerte valer y quizás a aprender que en lugar de tirar del carro sola, puedes aprender a que el carro se puede tirar mejor entre varios.

Estáis preparando un grupo terapéutico para ayudar a mujeres con fibromialgia y dolor crónico. ¿Cuál es la buena noticia para ellas?

Pienso que poder ayudar a las mujeres que sufren fibromialgia y dolor crónico es una meta importante para las terapeutas de Canvis.  Sabemos que son mujeres que sufren muchísimo y que en muchas ocasiones no son comprendidas ni por las familias ni por los agentes de salud.

El poder ayudarlas a aliviar el dolor, convivir con otras mujeres que sufren parecidos síntomas y buscar recursos que mitiguen las deficiencias que esta enfermedad conlleva en  las áreas familiar y social y laboral,  son metas que nos planteamos el equipo de terapeutas de Canvis.

Nuestra experiencia nos demuestra que las mujeres que sufren fibromialgia y dolor crónico mejoran de forma importante con los tratamientos grupales porque compartir experiencias parecidas con otras mujeres y con una terapeuta  las hace sentir acompañadas, menos “raras”, y más capaces de sobreponerse a las dificultades.

La buena noticia es que esperamos iniciar en  breve  un grupo terapéutico cuyo horario determinaremos según la disponibilidad de las integrantes del grupo, por lo que podrá realizarse  durante la mañana, al mediodía o por la tarde.

Y otra muy buena noticia es que las profesionales de Canvis, conocedoras de las dificultades de dichas pacientes para hacer compatible su vida laboral con la enfermedad, y siendo muchas veces dependientes económicamente de la familia, adaptan el coste económico a estas circunstancias.

 Las relaciones tóxicas anulan a la persona e incluso puede que ni siquiera sea consciente de ello. ¿Cómo se puede detectar?

La mayoría de las veces la mujer que mantiene unas relaciones tóxicas no es consciente de ello, bien porque está deslumbrada con el otro, bien porque tiene al otro idealizado, bien porque no se ha hecho valer en sus características propias y piensa que los otros son mejores que ella o que ella no tiene o ha perdido capacidades que otros tienen.

No es fácil que la persona detecte que mantiene este tipo de relaciones hasta pasado mucho tiempo, quizás años,  en donde ella ha ido perdiendo poco a poco objetividad y sentido de la realidad y su identidad se ve afectada. Hay algunos aspectos que pueden detectar este tipo de relaciones:  sentimientos de que ella es culpable de todo lo que ocurre,  pérdida de autoestima,  sentimientos de incapacidad para resolver lo que antes era fácil para ella,  vergüenza e imposibilidad de compartir la experiencia con otros, etc.  Pero hay muchos más aspectos que detectan este tipo de relaciones dañinas.

Cuando esto ocurre, es necesario acudir a un profesional psicólogo para que te ayude a recuperar la identidad que se ha ido debilitando poco a poco con el tiempo y que en muchas ocasiones puede acabar con una profunda depresión.

¿Cuándo y  por qué recibir asistencia en el domicilio?

En España es muy poco corriente recibir al psicólogo en el domicilio, aunque hay muchos países como EEUU, Inglaterra o países latino-americanos  más avanzados que nosotros. En estos países es normal solicitar que sea el psicólogo quien se desplace al domicilio cuando es necesario.

En Canvis pensamos  que hay muchas situaciones,  que es difícil que el paciente se desplace o la familia le acompañe  a la consulta para recibir una  ayuda psicológica. Por ello  pensamos en la posibilidad de desplazarnos nosotros y ofrecer este servicio  necesario  para acompañamiento y una ayuda puntual o para la recuperación de una dolencia,  sea niño, joven, adulto o en la vejez.

Hay situaciones extremas que desaconsejan mover al paciente de su domicilio  o situaciones que incluso pueden poner en peligro la salud física y emocional del paciente, como por ejemplo  cáncer,  enfermedades invalidantes, situaciones post traumáticas, después de un alta hospitalaria,  enfermedades degenerativas,  personas mayores, etc . En estos casos es importante que el paciente y la familia puedan sentirse acompañados  por un psicólogo durante la evolución y/o convalecencia, lo cual beneficiará su recuperación. Es un momento crucial para la familia y para el paciente que en muchas ocasiones tienen que hacer duelos de aspectos perdidos y  adaptarse a la nueva etapa.

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