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22
2013
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¿Mirar o no mirar un par de tetas?

Como la Loren, yo también me fijo en las tetas de las mujeres. Lo confieso. Se me va la vista cuando veo a una mujer luciendo orgullosa un escote generoso y, sobre todo, natural. Igual que me fijo en un peinado original, en la forma de mirar de una persona, en un tatuaje o en los zapatos. Volviendo al escote, debe ser porque tengo una estandar 85 c y las mías las tengo ya muy vistas. Y aunque he visto un montón de pechos de todas las formas habidas y por haber (es lo que tiene ir a playas nudistas) pienso cómo debe ser acariciar esos pechos suaves, duros, semi o blandos, además de tibios,
sin ninguna intención erótica o sexual, que eso ya es otro tema. Es en ese momento cuando entiendo por qué l@s niñ@s, a la mínima que pueden, como quien no quiere la cosa, te tocan o estrujan una teta. O las dos.
Por eso, cuando he visto que hay una polémica en “La Vanguardia” sobre cómo mirar un escote, su conveniencia o no, lo que significa y el protocolo para mirar un escote, argumentado por no sé cuántos profesionales, casi me siento mal. A fin de cuentas sólo son un par de tetas y su dueña puede hacer con ellas lo que le de la gana. Como suele decirse, la “suciedad” está en la mirada del otro (o la otra). Y yo lo único que tengo sucio son las gafas.



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