sep
02
2013
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El síndrome post vocacional

¿Eres mayor de 40 años? ¿Te han despedido? ¿Tienes unos cuantos años de experiencia, que ahora parece ser que no te sirven para nada? ¿Te cuestionas qué vas a hacer y dudas si buscar trabajo en lo tuyo (difícil, eres ya mayor) o si te lías la manta a la cabeza y emprendes -¡hasta los mismísimos de esta palabra!- en algo diferente? En este último caso o tienes pasta o la tienen tu familia y amigos. Si has descartado dedicarte a lo tuyo sufres el llamado síndrome post vocacional. Y es lógico. Tantos años dedicándote a lo que te gusta y ahora sin futuro y encima con una edad vergonzosa. ¿Cómo vas a buscar trabajo, alma de Dios? Cuando me quedé en el paro hace tres años pasé por toda esa fase. Fue un bonita época. Me despidieron el 30 de noviembre, con las fiestas por delante. Recién acabada de divorciarme (con custodia compartida, eso es sin ningún tipo de pensión) y superados los 45 no sabía si cortarme las venas, dormir un mes entero o ir a hacer la compra como si nada. Como tenía que comer y mis hijas también, fui a la compra. No dije nada a la familia hasta enero y me permití un mes para hacer todo lo que no había podido hacer en mi vida. Pasear a las 7 de la mañana, ir a la playa a jugar a palas por la tarde, ir a una residencia a hacer visita a l@s abuel@s, apuntarme al gimnasio (eso sí, en horario reducido para pagar menos), desayunar en la terraza a las 10 de la mañana, hice (y hago) vida en el barrio… y luego empecé a pensar si quería seguir dedicándome a lo mio, a la publicidad. Encontré mil razones para dejarlo: la primera, la edad. Luego que si los horarios, que si la sociedad de consumo, que si los clientes… Tiré por otros derroteros.  Trabajé más de cinco meses en un proyecto que no cuajó porque dos posibles socios no estaban por la labor. Elaboré  otro durante más de un año, con muchísima ilusión. Era un proyecto para la Administración, muy interesada, pero sin recursos (tuvieron el “detalle” de decírmelo transcurrido el año) y con una alta dosis de mediocridad. Una amiga me propuesto hacer “algo” pero ella tampoco sabía el qué. Y entre tanta historia, se iba reafirmando lo que ya estaba claro y yo no quería ver: llevo la profesión en la sangre y ahí es donde debo invertir todos mis esfuerzos porque es lo que me da vida. Nunca me separé del todo de mi trabajo en este tiempo y por ahí es por donde sigo, sin duda alguna (salvo si me toca la Bonoloto). Con todo este discurso lo que quiero deciros son cuatro cosas:

1. Si os quedáis sin trabajo y vuestra profesión os llena, no le deis más vueltas. Es más fácil inventarse una salida de lo que te gusta y conoces que de lo que no te gusta (y no sabes). Salvo que tengáis una afición que podáis convertir en profesión.

2. Aunque os digan que no hay trabajo de vuestro sector o lo veáis imposible, buscad si hay ofertas. Veréis por dónde va el mercado.

3. Mirad de qué manera podéis orientar lo que sabéis hacer. Aplicad el pensamiento lateral: pedid ideas a personas que no tengan nada que ver con vuestro sector. Podéis reuniros con personas en la misma situación pero sobre todo, con espíritu similar al vuestro (descartad a las personas negativas).

4. Aprended cosas nuevas que os gusten, no por obligación sino por placer.  Quién me iba a decir a mi, hace tres años, que iba a dominar a la bestia negra, el maldito facebook… (con permiso de su censura).

Feliz rentrée

ago
28
2013
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Una ilustradora fuera de toda regla

Hacía días que nos rondaba cambiar de imagen. Cuando lanzamos esta página lo hicimos con mucha ilusión pero con recursos gráficos bastante limitados. Por eso cuando Marta Cachinero nos envió un mensaje ofreciéndonos su colaboración como ilustradora bailamos una jota (para la sardana nos faltaba gente). Qué mejor que una seguidora de la página, que sabe por dónde van los tiros, para reflejar quiénes somos nosotras y quiénes estáis al otro lado. Nos pasó un enlace, www.artbeatsillustration.com,   y mientras lo abría rezaba a la Virgen de la Perpetua Inquietud: “Por favor, haz un milagro y que sea buena”. Y no es que desconfiara de Marta, pero claro, un regalito como éste, sin más, no nos cae todos los días del cielo. La Virgen escuchó mis oraciones  (creo que en agosto recibe menos peticiones) y todo lo que vi me encantó. Me gustó ella, sus ilustraciones y lo que nos contó:  “Es un trabajo impulsivo, cuando quiero expresar algo a través del dibujo, es a causa de una imagen o una idea que me viene en un momento determinado, y que intento plasmarla espontáneamente, tal y como viene a mi cabeza… y eso es lo que me encanta de mi trabajo, enseñar a la gente lo que ocupa dentro de mí con simples imágenes.”

No sabe cuándo empezó a dibujar pero dice que hasta en sus recuerdos más vagos estaba con un color en la mano. Probablemente fuera una de esas que decoraba las paredes con Dacs o rotuladores, para desesperación de su madre…

La semana que viene, ¡nos pondremos cañón!

¡Mil gracias, Marta!

Art Beats
Un buen día cogí un pincel! Marta Cachinero, Freelance illustrator. (Barcelona) www.artbeatsillustration.com

https://www.facebook.com/Art.Beat.Art.Beat

ago
26
2013
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Recetas de “pega” para quedar como una reina

Aviso: esta información podría ser un insulto para las grandes cocineras, puristas de los ingredientes o fans “bulliciosas”. Para el resto de las mortales, como yo, no tiene precio.

Cuando mi madre, la mejor cocinera del mundo, me hablo de Falsarius Chef, se me abrió el cielo. Si ella, la nº 1  de los guisos, de las sopas, de los pasteles, de los callos y la ropa vieja decía que el libro era buenísimo, necesitaba comprármelo. A mi no me disgusta cocinar. Pero pensar “¿qué hago para comer?” me cuesta mucho más que hacer el sudoku nivel avanzado. Así que eché un vistazo al libro y es pornografía pura para nuestras abuelas, pero es de un erotismo sublime para las “impostoras” como yo. Algunas de las recetas son “Paella Hereje”, “Hot-Dior (perrito caliente de marca), “El foie en tiempos de crisis”, “Judías verdes a la traicionera”, “Pollo al sobre (de sopa)”… Ésta última me quedó buenísima.

Para que os hagáis una idea el libro que tengo en mis manos ya lo avisa en su portada: “Astutas recetas de cocina con latas, botes y congelados para quedar como un puñetero chef”.

Os dejo el link de su blog. Vale la pena que echéis un vistazo…

http://www.falsariuschef.com/

ago
24
2013
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Oprah, se te ve el plumero

Hace ya unos días leí que la estrella estadounidense Oprah Winfrey – presentadora de televisión, productora, actriz y empresaria multimillonaria – denunció haber sido víctima de racismo en Suiza porque una dependienta se negó a enseñarle un bolso de 35.000 €, alegando que era muy caro. En ese momento me entraron retortijones. Al leer que la oficina de Turismo de Suiza le pidió perdón por el trato recibido, el dolor fue en aumento. Pensé que era algo pasajero. Pero cuando hoy he descubierto que hace unos años ya había denunciado que en la tienda Hermès de París no la habían dejado entrar por ser negra cuando en realidad era que la tienda estaba cerrada ya mi cuerpo jotero no ha aguantado más. Lo que le duele a esta señora es su ego. Probablemente sea la impulsora de la famosa frase “Usted no sabe con quién está hablando”. Pero lo que más me duele es que hable con toda naturalidad de comprarse un bolso de 35.000 € cuando la mayoría de la gente recicla hasta las bolsas del Mercadona (por ecología y por ahorrarse los 0,02 céntimos). Ojalá pudiera decir ahora aquella famosa frase que inmortalizó el arisco pero sincero Fernando Fernán Gómez: “Váyase usted a la…”

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ago
22
2013
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¿Mirar o no mirar un par de tetas?

Como la Loren, yo también me fijo en las tetas de las mujeres. Lo confieso. Se me va la vista cuando veo a una mujer luciendo orgullosa un escote generoso y, sobre todo, natural. Igual que me fijo en un peinado original, en la forma de mirar de una persona, en un tatuaje o en los zapatos. Volviendo al escote, debe ser porque tengo una estandar 85 c y las mías las tengo ya muy vistas. Y aunque he visto un montón de pechos de todas las formas habidas y por haber (es lo que tiene ir a playas nudistas) pienso cómo debe ser acariciar esos pechos suaves, duros, semi o blandos, además de tibios,
sin ninguna intención erótica o sexual, que eso ya es otro tema. Es en ese momento cuando entiendo por qué l@s niñ@s, a la mínima que pueden, como quien no quiere la cosa, te tocan o estrujan una teta. O las dos.
Por eso, cuando he visto que hay una polémica en “La Vanguardia” sobre cómo mirar un escote, su conveniencia o no, lo que significa y el protocolo para mirar un escote, argumentado por no sé cuántos profesionales, casi me siento mal. A fin de cuentas sólo son un par de tetas y su dueña puede hacer con ellas lo que le de la gana. Como suele decirse, la “suciedad” está en la mirada del otro (o la otra). Y yo lo único que tengo sucio son las gafas.



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