sep
05
2012

Nuestro pecho es bello

pechos bellos¿Tú eres de las que piensan que el cuidado estético termina en el borde inferior de nuestro maxilar?

¡Los pechos forman parte de nuestro ser femenino, de nuestra belleza y nuestro erotismo!

Aquí tienes algunos cuidados diarios, sencillos,  que harán que te veas mejor sin necesidad de cirugía.
Aunque la cirugía de mamas es un recurso cada vez más utilizado, ya sea para aumentar el tamaño o recuperar su firmeza después de haber amamantado a nuestros hijos o cuando sufrimos los efectos de “la ley de la gravedad”, eso no significa que todas las mujeres debamos someternos a ella, ya sea porque no nos apetece recurrir a un método quirúrgico o simplemente porque  nuestra situación no es tan dramática que la justifique. Pero no por ello vamos a olvidarnos de nuestros senos y dejar que el tiempo pase sin ayudarlos a estar mejor.

 Para empezar, la piel de nuestros pechos es sumamente delicada y necesita, igual que nuestro cuello y escote, que la hidratemos, que utilicemos productos que ayuden a mantener una buena elasticidad y mantengan nuestra piel nutrida.

Existen diferentes maneras de hacernos en casa ”tratamientos reafirmantes de busto”. Para las más valientes proponemos empezar utilizando la ducha de agua fría aplicándola directamente sobre el pecho (recuerda que en los tratamientos reafirmantes -cualquiera que sea la zona a tratar- se utiliza geles fríos, también llamados criogel,que dan excelentes resultados).

 ¿Cómo realizar este tratamiento?

 1er paso: después del baño, cerramos el agua caliente y nos aplicamos con la ducha el agua fría, bien fría, sólo sobre el pecho. De esta manera evitaremos enfriarnos todo el cuerpo.

2do. paso: si sobrevivimos a nuestro “tratamiento reafirmante” nos aplicaremos alguna crema para hidratar y nutrir nuestra piel. Existen en el mercado varias cremas reafirmantes, las hay con colágeno y específicas para el pecho.  La forma de  aplicarlas debe ser siempre en sentido ascendente, con movimientos circulares que partan desde la axila hacia nuestro cuello.

3er. paso: para aquellas que dispongan de un poquito más de tiempo, podremos terminar nuestra sesión con algunos ejercicios:

  •  Cruzando los brazos hacia adelante y manteniendo los codos a la altura de los hombros haremos presión con nuestras manos hacia afuera, logrando de esa manera que nuestros pectorales se ejerciten, de tal forma que veremos cómo nuestros pechos se mueven ante la realización del ejercicio. Haremos de diez a veinte repeticiones.
  • Otro ejercicio muy bueno que podemos realizar en cualquier momento es pronunciar muy marcadamente la letra “e” y allí veremos cómo se ejercitan los músculos del cuello y los pectorales.

Estos pequeños consejos no te ocuparán más que unos minutos y harán que te veas mejor.

Aprovecha ahora para empezar este tratamiento que beneficiará a tus pechos  y así  te acostumbrarás a incluirlo en la rutina del baño diario.

 

 

 

 

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