nov
06
2013

Mi karma me tiene a prueba

Soy optimista por naturaleza. No lo puedo evitar. Pero hay cosas que me superan. Hace dos meses que estoy en lucha con Movistar. Resultado: pagar facturas de conexión a internet (que no tengo), reclamaciones al 1004, corte de línea, volver a dar de alta (previo pago de 23€) y sólo me queda reclamar en la oficina del consumidor. Orange: me dicen en septiembre que han gestionado la portabilidad y no es cierto. Hace una semana la moto no se me ponía en marcha. La pobre ya tiene 23 años, ya es vintage.  Sábado pasado se me estropea la cocina (suerte de un vecino/ángel de la guarda). Una de mis hermanas me dice que, cuando una genera energía negativa, los electrodomésticos se rebelan (pobre hermana). Ayer se me rompió el tacón de una de mis botas preferidas. Mi hija mayor no se acuerda de que tenía anílitica. Voy a pedirle cambio de hora al ambulatorio. Mi otra hija tiene hoy visita con el podólogo y tampoco puede ir. Paso por su ambulatorio a pedir otra hora. A la salida me subo en la moto y culea: llevo una rueda pinchada. En ese momento, sudando como una cerda con la cazadora, los guantes y el casco puesto no sé si ponerme a llorar, tirar la moto en el hueco del árbol o acercarme al tranvía y subirla para llegar al taller. Me pongo a andar sin rumbo fijo arrastrando la moto -lo que pesa la condenada- y una mujer me mira con pena y me indica que dos calles más abajo hay un taller.  Bajo la moto. Mi cabeza sólo pensaba “¿cuánto me va a costar la broma????”. Entro y me dice el hombre  ”¿Qué quería?”. “Cortarme las venas” le contesto. “¿Cómo dice?”. “Que se me ha pinchado la rueda trasera”. Media hora y  sólo 24 euros. No ha sido tan grave. Querido Karma. Si quieres joderme lo vas a tener difícil. Que por lo que a mi respecta eres algo parecido a un nombre de mujer en catalán.

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